Análisis comparativos

Asuntos públicos frente a relaciones públicas

Asuntos públicos y relaciones públicas trabajan ambos con la comunicación, y por eso suelen confundirse. Pero persiguen fines distintos. Los asuntos públicos buscan cambiar una decisión: una política, una norma, un voto. Las relaciones públicas buscan cambiar una percepción: lo que se piensa de una organización. Unos se miden por el resultado que consiguen; las otras, por la reputación que mantienen. Lincoln es una firma de asuntos públicos; las relaciones públicas y la gestión de crisis figuran entre sus capacidades.

Los asuntos públicos frente a las relaciones públicas
Public Affairs Public Relations
Objeto Una decisión. Una percepción.
Fin Cambiar un resultado político, regulatorio o normativo. Construir y proteger la reputación.
Interlocutores Quienes deciden: gobierno, reguladores, partes interesadas. Quienes forman opinión: prensa, público, empleados, inversores.
Canales principales Relaciones institucionales, coaliciones, investigación, base. Medios ganados, mensaje, contacto directo.
Pagados o ganados Ni una cosa ni otra: tratan directamente con quienes deciden. Ganadas, no pagadas; eso las distingue de la publicidad.
Horizonte temporal La ventana política o legislativa. Permanente: la reputación siempre está en juego.
Medida del éxito Una decisión favorable: una norma, un voto, una posición adoptada. La reputación mantenida: cobertura, percepción, confianza.

Qué son los asuntos públicos

Los asuntos públicos consisten en dar forma al entorno político, regulatorio y normativo de una organización y en tratar con las partes interesadas que deciden un resultado: reguladores, legisladores, la industria, la prensa y los colectivos que influyen en una cuestión. Van más allá del cabildeo: combinan relaciones institucionales, estrategia regulatoria, coaliciones, investigación y comunicación para fijar los términos de una cuestión antes de que se decida formalmente. El objeto es un resultado en política pública o regulación, no la cobertura en sí misma. Lincoln ejerce esta disciplina en más de setenta países y en los cincuenta estados.

Qué son las relaciones públicas

Las relaciones públicas consisten en gestionar cómo perciben a una organización sus públicos —la prensa, los clientes, los empleados, los inversores y la comunidad en general— a través de medios ganados, contacto directo y una conducta coherente. Se diferencian de la publicidad, que se paga: las relaciones públicas trabajan para ganarse la cobertura y la confianza, no para comprar atención. Su objeto es la percepción y la reputación: lo que se piensa de una organización y si ese juicio resiste cuando la organización se pone a prueba. Su moneda es la credibilidad, que se construye con el tiempo y se defiende cuando hace falta.

La diferencia decisiva

Los asuntos públicos cambian la decisión. Las relaciones públicas cambian lo que se piensa a su alrededor. Unos tratan con quienes tienen poder sobre un resultado; las otras, con quienes con su opinión fijan el clima en el que se alcanza ese resultado. Un titular favorable no es un fallo favorable, y una reputación intachable no mueve por sí sola un voto. Ambas disciplinas emplean herramientas que se solapan —investigación, mensaje, medios—, pero las dirigen a fines distintos. Basta con mirar el objetivo y la diferencia se ve clara: un resultado en política pública, o una reputación bien mantenida.

Dónde se cruzan

Ambas convergen en la comunicación, y sobre todo en la crisis. Una batalla regulatoria reñida se libra en público además de ante los funcionarios; una amenaza reputacional a menudo se asienta en una cuestión política o jurídica que la sostiene por debajo. En ambos casos, el mensaje que se traslada a la prensa y el argumento que se presenta a quienes deciden deben ser una sola posición, no dos. Bien llevadas, se refuerzan: la misma verdad, contada con coherencia, ante audiencias con distinto poder sobre el resultado. Cuando el argumento público y el privado divergen, los dos fracasan.

El papel de Lincoln

Lincoln es una firma de asuntos públicos. Las relaciones públicas y la gestión de crisis son capacidades dentro de ese trabajo, no su totalidad: el brazo de comunicación de un esfuerzo cuyo objeto es un resultado político o regulatorio. La mayoría de las firmas se queda en el consejo. Lincoln asesora y luego ejecuta: construye la coalición, organiza a los colectivos afectados, dirige la investigación y la campaña, y devuelve la calma a una institución cuando algo se ha torcido. Damos forma al entorno de una decisión y tratamos con quienes la toman, y cuidamos la reputación que la acompaña. Estrategia y ejecución, con un mismo estándar.

FAQ

¿Cuál es la diferencia entre los asuntos públicos y las relaciones públicas?
Los asuntos públicos buscan cambiar una decisión —una política, una regulación, un voto— tratando con el gobierno, los reguladores y las partes interesadas. Las relaciones públicas buscan cambiar una percepción, construyendo y protegiendo la reputación a través de la prensa, el mensaje y el contacto directo. Unos se miden por el resultado que consiguen; las otras, por la reputación que mantienen. Se cruzan en la comunicación y la crisis.
¿Qué son los asuntos públicos?
Los asuntos públicos consisten en dar forma al entorno político, regulatorio y normativo de una organización y en tratar con las partes interesadas que deciden un resultado: reguladores, legisladores, la industria y los colectivos que influyen en una cuestión. Van más allá del cabildeo: combinan relaciones institucionales, investigación, comunicación y coaliciones.
¿Qué son las relaciones públicas?
Las relaciones públicas consisten en gestionar cómo perciben a una organización sus públicos —la prensa, los clientes, los empleados, los inversores y la comunidad en general— a través de medios ganados, contacto directo y una conducta coherente. Trabajan para ganarse la cobertura y la confianza, no para comprar atención, y eso es lo que las distingue de la publicidad.
¿Las relaciones públicas forman parte de los asuntos públicos?
Son disciplinas distintas que se cruzan en la comunicación y la crisis. En Lincoln, las relaciones públicas y la gestión de crisis son capacidades dentro de una práctica de asuntos públicos: el brazo de comunicación de un esfuerzo cuyo objeto es un resultado político o regulatorio, más que un servicio independiente.

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